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Viajes Distintos
High Tech President Castellana Imprimir E-mail
21.11.2005

Los hoteles High Tech han apostado por un modelo de establecimiento completamente inédito: diseño vanguardista, facilidad de acceso a nuevas tecnologías y ubicaciones estratégicas en las grandes cuidades.

Eso es lo que nos encontramos en el recientemente inaugurado High Tech President Castellana, situado entre Serrano y el Paseo de La Castellana en la calle Marqués de Villamagna.

La fachada del hotel por la noche es cuanto menos, llamativa. Iluminada con luces de colores, alterna sus tonos entre el amarillo, el violeta o el rojo. Esto no es más que un preludio de lo que nos espera dentro. Nada más entrar, nos llama la atención ver dos ordenadores portátiles en el mismo hall a disposición de los clientes. De la pared cuelga una pantalla plana de unas 40 o 50 pulgadas, donde podemos ver televisión.

Existen varios modelos de habitación, todas ellas con ordenador portátil con conexión a internet sin coste adicional, y algunas con servicios como hidromasaje. La ropa de cama y artículos de aseo son de Roberto Verino. Ademas existe conexión Wi-Fi por todo el hotel.

La localización no podría ser más centrica, en pleno centro neurálgico de los negocios (cinco minutos a pie de la Plaza de Colón, calle Génova, inicio de la Castellana...) y en medio de la zona de compras más exquisitia de Madrid (Gucci, Versace, Armani, Carolina Herrera... se encuentran a corta distancia) por lo que se hace especialmente atractivo para una visita de negocios que se pueda prolongar hasta el fin de semana.

El único aspecto al que le pondríamos pega es el reducido espacio en algunas habitaciones, y la excesiva psicodelia en la iluminación de los pasillos... algunas veces se agradecería algo más de luz.

Nos hemos quedado con ganas de probar su restaurante, el "Numerus Clausus" así que es posible que pasemos por allí de nuevo.

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Donostia San Sebastián Imprimir E-mail
24.08.2005



Aprovechando el fin de semana hemos decidido escaparnos a San Sebastián y cerrar con los donostiarras su Semana Grande, la Aste Nagusia como la llaman allí.

Hemos de advertir en primer lugar, que para viajar en Semana Grande a San Sebastián, es preciso haber reservado habitación con mucha antelación, o tener algún amigo que nos pueda buscar alojamiento allí. En estos siete días, la ciudad se llena hasta la bandera.

Pero San Sebastián es una ciudad tan bella que merece la pena disfrutarla en cualquier época del año. Si bien en verano es especialmente agradable por la suavidad del clima en dicha estación.

Hacer turismo en San Sebastián es una experiencia única, diferente de viajar a cualquier otro lugar. Aquí no existe ninguna actividad netamente turística, a diferencia de otras zonas costeras, no hay lugares exclusivamente para "guiris". Lo más normal cuando uno viene de fuera en esta ciudad, es insertarse entre el tejido donostiarra, ir a sus bares, tomar sus pintxos, caminar por el paseo de La Concha un domingo por la mañana... esto es lo que hace cualquier donostiarra.

Vayamos por partes, hablemos de la gastronomía. Es dificil recomendar un bar o un restaurante en San Sebastían, todos son increiblemente sobresalientes. Comer un bocadillo de jamón ibérico en cualquier lugar de La Bella Easo es un auténtico deleite para el paladar. Nosotros estuvimos en el bar La Espiga (C/ San Marcial, 48) donde dimos cuenta de sus bocadillos de jamón y los de tortilla de patata. Pero hablar de pintxos y zuritos (pequeños vasos de cerveza) en Donosti, es hablar de la Parte Vieja. Así es como llaman los donostiarras al casco antiguo de la ciudad, donde existe una altísima concentración de bares y tabernas, y un no menos alto nivel de sus cocinas.

Es en la Parte Vieja donde nos encontramos con el bar Gandarias, en el número 25 de la calle 31 de Agosto, de donde es pecado irse sin probar su pintxo de solomillo, aderezado con una tira de pimiento verde, un manjar. En esa misma calle, en el número 9, tenemos el bar La Cepa, estos dos últimos sirven unos bocatas de ibérico que son puro vicio. El nombre de esta calle, que tiene una altísima concentración de bares de excelente nivel gastronómico, hace referencia a un incendio que asoló la ciudad en tal fecha.

Podríamos citar cientos de ejemplos más, pues no hemos encontrado un lugar en Donosti donde no se sepa cocinar, pues aqui el aperitivo es auténtica cocina. Si pasamos a palabras mayores, cabe citar auténticos hitos de la historia de la gastronomía a nivel mundial como son Arzak o el Akelarre de Pedro Subijana, un poco más a las afueras, con unas inmejorables vistas desde el monte Igueldo. Dentro de los grandes,  pero a cierta distancia de estos últimos tenemos el restaurante del Kursaal, regentado por Martín Berasategui.

Después de la sobremesa, podemos pasear por La Concha o por el Boulevard, para llegar así hasta la pasteleria Otaegui (C/ Garibay, 23; si bien tienen un par de sucursales más) un lugar ideal para merendar, no se puede uno perder sus magdalenas, ni su bizcocho de almendras, magnífico para mojar en el chocolate o el café. Esta reposteria es ideal además para endulzar el viaje de regreso o para compartir con los amigos ya de vuelta, aunque como azucarado regalo a los amigos que no han podido venir con nosotros tenemos la pantxineta, postre tradicional vasco consistente en una pasta de hojaldre con almendra picada por fuera y crema por dentro.

En cualquier caso, la mejor guía de San Sebastían son sus vecinos, cualquier donostiarra sabrá indicarle un lugar fantástico para tomar algo, para pasear, para ver una preciosa puesta de sol... San Sebastián es una ciudad de la que nunca se cansa uno, porque su rutina, su cotidianidad, sus gentes, enamoran y le hacen a uno desear volver segun está marchando.

 


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